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Inicio / Comunicación / Notas de prensa / La FEC y la Fundación Philips presentan 'Late Madrid', una llamada a la acción en las ciudades ante el paro cardiaco súbito

MUJERES_POR_EL_CORAZON La Fundación Española del Corazón (FEC) y la Fundación Philips, con la colaboración de Philips, compañía de tecnologías de la salud, han presentado hoy “Late Madrid”. Se trata de un programa de educación y sensibilización sobre la importancia de una atención adecuada y temprana al paro cardiaco súbito, que, sólo en España, se cifra en alrededor de 30.000 casos cada año. Asimismo, la literatura científica actual tasa la supervivencia del paro cardiaco fuera del hospital en España alrededor del 11% (recuperación neurológica ad integrum).

“Late Madrid” llama a la acción de la ciudadanía, ayudándole a perder el miedo a la aplicación de las únicas intervenciones eficaces ante un paro cardiaco súbito: la reanimación cardiopulmonar (RCP) y la desfibrilación.

Información, educación e iniciativas de impacto

Bajo el lema “Si un corazón se para, mueve el tuyo”, la iniciativa parte con el autobús Late Madrid, que recorrerá una veintena de localizaciones en toda la región a lo largo del mes de junio, ofreciendo a la población información sobre salud cardiovascular y talleres de resucitación cardiopulmonar y desfibrilación. A partir de septiembre, especialmente en el marco de la Semana del Corazón (24 al 29 de septiembre) y del Día Mundial de la RCP (16 de octubre), se desarrollarán diversas acciones informativas y educativas, así como proyectos innovadores de cardioprotección en espacios públicos.

“Late Madrid” nace con vocación de expandirse a otras comunidades autónomas, con el objetivo hacer llegar “la cultura de la cardioprotección” a toda la sociedad española.

Actuar para salvar una vida

El pasado mes de septiembre, entró en vigor en la Comunidad de Madrid el Decreto 78/2017 del Consejo de Gobierno por el que se regula la instalación e utilización de desfibriladores externos en espacios públicos de gran afluencia de personas, como hoteles, centros comerciales, transportes públicos, Administraciones Públicas, centros educativos y deportivos, etc., por lo que cada vez será más común encontrar este tipo de dispositivos de forma accesible.

Sin embargo, según recientes encuestas, entre el 60 y el 70% de la población no sabe o no está segura de qué tiene que hacer para socorrer a una persona en paro cardiaco.

Es muy importante que el ciudadano se dé cuenta de que su papel es clave para revertir las altas cifras de muerte súbita en nuestro país. Es necesario ayudarle a saber realizar una reanimación cardiopulmonar (RCP) o a entender que un desfibrilador externo automatizado (DEA) es un dispositivo seguro y sencillo de utilizar. Se trata de que la cultura de la cardioprotección vaya calando en nuestra sociedad”, explica el Dr. Carlos Macaya, presidente de la Fundación Española del Corazón.

En la misma línea, el atleta Chema Martínez, embajador de “Late Madrid” e impulsor de diferentes iniciativas sobre cardioprotección en todo el territorio español, destaca la importancia de este proyecto: “Como dice el lema de esta campaña, si un corazón se para debemos mover el nuestro y actuar cuanto antes. No podemos quedarnos de brazos cruzados, por eso pretendemos ayudar al ciudadano a perder el miedo cuando se trata de salvar una vida y a entender que su rápida intervención en estos casos puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”.

Menos de 10 minutos para recuperar el ritmo del corazón

La parada cardiorrespiratoria se produce de forma inesperada, en muchos casos sin síntomas previos. Suele ser debido a una anomalía eléctrica en el corazón que provoca lo que se denomina fibrilación ventricular, por la que el corazón deja de realizar su función de bombear sangre al organismo. Como consecuencia de la falta de oxígeno en el cerebro se produce una pérdida brusca de conciencia y la parada cardiaca definitiva si no se actúa en menos de 10 minutos. Cada minuto que transcurre sin la intervención de un desfibrilador que recupere el ritmo normal del corazón, se reduce un 10% la probabilidad de supervivencia sin secuelas.

La correcta actuación ante una parada cardiorrespiratoria debe formar parte de una acción integral entre los distintos intervinientes, que se refleja en cuatro sencillos pasos que conforman la denominada “la cadena de supervivencia”:

• Intentar que la persona que ha sufrido el paro cardiaco reaccione y comprobar si respira

• Si no respira, llamar a emergencias 112

• Mientras llega una ambulancia, comenzar a realizar las maniobras de RCP

• Buscar o pedir el desfibrilador más cercano

Debido a la evidencia de que la inmediatez en la respuesta ante determinados eventos adversos, como pueda ser la Parada Cardiorrespiratoria, salva vidas, salva corazones y salva cerebros, el Ayuntamiento de Madrid desde hace casi 28 años a través de SAMUR-Protección Civil lucha porque este tiempo sea el menor posible”, explica la Dra. Beatriz Rodríguez Esplandiu, adjunta al Departamento de Operaciones de SAMUR-PC.

“Para ello —subraya— trabaja en varios frentes: las unidades asistenciales, la formación a profesionales y a la ciudadanía en materia de reanimación cardiopulmonar como primeros respondientes (300.000 personas en 25 años) y la presencia de desfibriladores en lugares de gran afluencia de público, que generan una respuesta de llamada automática en el 112 y derivación a SAMUR-Protección Civil”.

El desfibrilador, único tratamiento eficaz

Un desfibrilador semiautomático es un dispositivo que detecta el ritmo cardiaco y guía a sus usuarios con órdenes de voz sencillas sobre las acciones necesarias para aplicación del tratamiento. En la actualidad, existen DEAs conectados que, además de estar geolocalizados, pueden poner al usuario en contacto directo con los servicios de emergencias. Solo en el caso de percibir una fibrilación ventricular pedirá al usuario, a través de un sistema de voz, que apriete el botón para aplicar una descarga. “Se trata de un dispositivo totalmente seguro que no puede dañar ni a la víctima ni a la persona que lo usa. Simplemente, no se activa si no hay fibrilación ventricular”, explica el Dr. Macaya.

Idealmente, en un espacio correctamente cardioprotegido, debería existir un desfibrilador a menos de 5 minutos (ida y vuelta) de cualquier lugar donde pueda producirse un paro cardiaco súbito, especialmente en lugares de gran afluencia de personas.