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Inicio / Multimedia / Blog Impulso Vital / Rehabilitación cardiaca: cómo recuperarse tras un infarto
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Con ejercicio, dieta y pequeños cambios en el estilo de vida del paciente cardiovascular, las unidades de rehabilitación cadiaca consiguen un pequeño milagro: devolver la confianza al paciente y también, su antigua vida.

 Los programas de rehabilitación cardiaca tienen la finalidad de ayudar al paciente y a su entorno familiar a incorporarse a una vida normal después de sufrir una enfermedad cardiaca. Pero también cumplen otro objetivo: identificar y ayudar a corregir las causas que le han producido esa cardiopatía. La rehabilitación cardiaca se define como el conjunto de intervenciones dirigidas a mejorar la evolución de la enfermedad cardiovascular, influyendo sobre la condición física, mental y social del paciente. Por tanto, no debe considerarse como una terapia aislada, sino que debe ser integrada en el tratamiento global de la enfermedad cardiovascular.

¿Cuál es el objetivo de los programas de rehabilitación?

El pilar básico de estos programas no es el ejercicio, como se podría pensar a priori, sino la educación. El objetivo principal es el cambio en el estilo de vida, fundamentado en tres aspectos: dieta cardiosaludable, ejercicio físico y la abstención total de tabaco. Esto se consigue mediante un programa educativo para lograr el cambio en los hábitos de vida del paciente y, muchas veces, de su familia. Otro objetivo de la rehabilitación cardiaca es que el paciente tenga conciencia de lo importante que es tomar la medicación correctamente y cumplir el tratamiento el tiempo que establezca su médico. Por último, se busca el control de los factores de riesgo cardiovascular a través del estilo de vida cardiosaludable y la medicación.

¿Quién debe entrar en ellos?

En teoría, cualquier paciente con una enfermedad cardiaca podría entrar en estos programas de rehabilitación cardiaca. Pero las cifras indican que la mayoría de los pacientes que son enviados a las unidades de rehabilitación cardiaca españolas son pacientes que sufren cardiopatía isquémica (tras el alta de un infarto de miocardio, un episodio de angina, una cirugía de bypass o tras una implantación de un stent), insuficiencia cardiaca (pacientes en estadios avanzados con mala capacidad de esfuerzo y que precisan además de un ajuste y optimización del tratamiento farmacológico, educación y un programa de entrenamiento físico supervisado e individualizado para mejorar su capacidad funcional) o que han sido sometidos a una cirugía de reemplazo valvular (tras el alta, los pacientes acuden a estas unidades para mejorar capacidad funcional y recibir el programa educativo correspondiente en cuanto a alimentación, ejercicio, hábitos de vida saludable y medicación necesaria para su estado).

¿De qué fases constan?

Los programas de rehabilitación cardiovascular se estructuran en tres fases:

- Fase 1. Es el tiempo que el paciente permanece ingresado en el hospital debido a su cardiopatía.

- Fase 2. Tras recibir el alta, el paciente se integra activamente en un programa multidisciplinar que incluye entrenamiento físico supervisado, actuaciones psicológicas, consejos sobre alimentación, control de factores de riesgo, programa educativo y optimización del tratamiento farmacológico.

- Fase 3. Empieza al alta de la fase anterior, y el paciente deberá continuar practicando durante el resto de su vida todas las recomendaciones que ha recibido: no fumar, hacer ejercicio y llevar una dieta adecuada.

 ¿Qué se hace en el centro de rehabilitación?

La Fase 2 de la rehabilitación se lleva a cabo en unidades específicas. En esta fase intervienen diferentes profesionales para ofrecer una atención integral al paciente. Es lo que se llama ‘equipo multidisciplinar’. Este equipo básicamente está formado por:

- Cardiólogo. Es el coordinador de la unidad y el encargado de llevar al paciente y decidir el tipo de intervenciones a las que debe someterse. Atiende al paciente en caso de complicaciones.

- Enfermero. Es el encargado de llevar el día a día del paciente en lo que se refiere a evolución durante el programa, necesidades del paciente, cambios en su estado de salud y educación.

- Fisioterapeuta. En él recae el programa de ejercicio físico supervisado. Permanece con el paciente durante el entrenamiento pautado y ajusta dicho entrenamiento a sus necesidades.

- Médico rehabilitador. Planifica el ejercicio junto con el fisioterapeuta de forma individualizada para cada paciente.

- Psicólogo. Atiende los problemas que suelen acompañar con bastante frecuencia a este tipo de paciente: depresión, miedos, estrés emocional…

Por lo general el equipo incorpora también a un nutricionista que introduce al paciente en las pautas de alimentación saludable; un asistente social, encargado de vigilar las necesidades personales y familiares y un médico de familia que trabaja en coordinación con la unidad.

¿Qué beneficios se obtienen?

Los beneficios de los programas de rehabilitación cardiaca son numerosos y han demostrado una reducción de la morbilidad y la mortalidad de los pacientes con patología cardiovascular:

- Entre los usuarios de este servicio se ha detectado una reducción de la mortalidad por enfermedad coronaria de en torno al 20-25% y una disminución de la mortalidad total por todas las causas.

- También repercute en una mejoría en el control de los factores de riesgo de los pacientes cardiovasculares.

- Tasas de mortalidad menores (21-34%) en rehabilitación en comparación con la no rehabilitación.

- También se ha detectado una mejora en la calidad de vida.

Varias revisiones sistemáticas en las últimas tres décadas han demostrado de forma consistente los efectos cardioprotectores de los programas de rehabilitación cardiaca basados en la práctica de ejercicio. En comparación con la atención habitual sin rehabilitación, reduce la mortalidad por cualquier causa en un 20% y la mortalidad cardiaca en un 26%.

En España, un estudio realizado en 180 pacientes de menos de 65 años de bajo riesgo que realizaron rehabilitación cardiaca ha demostrado que esta produce descensos significativos en la mortalidad, en la incidencia de nuevos eventos y que favorece la reinserción laboral. Además, está demostrado que la rehabilitación cardiaca es una intervención cuya efectividad supera su coste.

 

Artículo publicado por la Dra. Almudena Castro en el Nº 115 de la revista 'Salud y Corazón'.

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