Es uno de los marcadores que pueden alertarnos de la enfermedad cardiovascular. Sin embargo, los triglicéridos pasan más desapercibidos que otros factores de riesgo como los niveles elevados de colesterol. Te contamos por qué es importante vigilar que los triglicéridos no se disparen y qué puedes hacer para lograrlo.
Los triglicéridos son moléculas de grasa presentes en el flujo sanguíneo que se obtienen a través de la digestión de los alimentos. Un exceso en este tipo de grasa puede contribuir al endurecimiento y el estrechamiento de las arterias, con consecuencias negativas para la salud cardiovascular.
Lo concluyen investigaciones como ‘Triglicéridos y riesgo aterosclerótico residual’, publicada en Journal of the American College of Cardiology (JACC), que afirma que, incluso en individuos con riesgo cardiovascular bajo o moderado - con niveles normales de LDL-C o colesterol ‘malo’-, el exceso de triglicéridos en la sangre se asocia con aterosclerosis, la principal causa de infarto de miocardio. Esta se origina cuando las células son incapaces de absorber toda la grasa que circula por la sangre, de forma que el sobrante se deposita en la pared de las arterias, contribuyendo a su progresivo estrechamiento, lo que puede llegar a crear una placa que las obstruya. Por eso, ante una elevación significativa de los triglicéridos, la recomendación de los sanitarios es clara: no dejarlo pasar y actuar para bajar esos niveles.
¿Para qué sirven los triglicéridos?
Los triglicéridos son las partículas de grasa más abundantes en nuestro organismo, y su función principal es el almacenamiento de energía en nuestro cuerpo. El depósito de energía que forman se activa en determinadas ocasiones, como cuando la vía de la glucosa se agota. El problema llega cuando hay demasiados triglicéridos en sangre y esa grasa se acumula sobre todo en nuestras arterias.
Además del riesgo cardiovascular que supone, cuando esta elevación es muy significativa no solo la salud cardiaca está en riesgo. El hígado tiende a captar de la sangre todo lo que puede y eliminarlos por la vía biliar. Por eso, cuando los valores en sangre están muy elevados (>500 mg/dl), también aumenta el riesgo de que se formen piedras que acaben obstruyendo los conductos y generen una colecistitis o una pancreatitis.
El origen del problema
Una dieta rica en azúcares simples (azúcar, miel, bebidas azucaradas y refrescos) y en grasas saturadas provocan un aumento de los niveles de triglicéridos en sangre. También pueden incrementarse debido a la obesidad, la diabetes y el consumo de alcohol.
Para saber si tu nivel de triglicéridos es normal, puedes guiarte por estas cifras orientativas:
- El nivel de triglicéridos recomendado se encuentra por debajo de los 150 mg/dl, aunque en valores por encima de 135 mg/dl ya se ha observado un incremento del riesgo de complicaciones cardiovasculares
- Entre 150 y 200 mg/dl se estima que hay una ligera elevación de triglicéridos.
- Si los niveles se sitúan entre 200 y 500 mg/dl, existe una elevación moderada.
- Cuando los niveles de triglicéridos se encuentran por encima de 500 mg/dl se trata de una elevación severa.
Cómo conocer tus niveles de triglicéridos
No hay síntomas que podamos asociar con triglicéridos altos porque no dan señales de alarma. Sin embargo, un sencillo análisis de sangre basta para saber si padecemos hipertrigliceridemia. En cualquier análisis rutinario se indica cuántos miligramos de triglicéridos por decilitro de sangre (mg/dl) tenemos.
Por eso es muy importante hacerse analíticas periódicamente. Y hacerlas de la manera correcta, ya que los triglicéridos suben rápidamente después de las comidas, sobre todo si se han ingerido grasas. Es la razón por la que el análisis debe hacerse en ayuno de, al
menos, 10-12 horas, de forma que el efecto de cualquier comida no altere los resultados.
Cómo controlarlos
Si tienes los niveles de triglicéridos altos, tu médico te dará las pautas a seguir, basadas en tres pilares básicos:
- La dieta. Además de evitar el alcohol, es muy importante seguir una alimentación baja en grasas y especialmente en alimentos ultraprocesados como la bollería industrial o la casera hecha con mantequilla y margarina. Los quesos curados y los embutidos también se deben consumir con moderación porque son ricos en triglicéridos. En nuestro apartado de nutrición disponemos de una dieta específica para personas con triglicéridos altos, elaborada por nuestro equipo de nutricionistas. Además, en este enlace encontrarás las claves para reducir las grasas que consumes ayudándote a identificarlas en los alimentos.
- El ejercicio. Durante la práctica de ejercicio físico los músculos obtienen energía de sus propias reservas de triglicéridos, por lo que reduce sus niveles en sangre.
- Control del peso. Con sobrepeso u obesidad, los músculos y órganos se cargan de triglicéridos y se hacen más resistentes a la insulina, lo que además de aumentar el riesgo de diabetes, eleva el nivel de triglicéridos. Por eso el control del peso revierte los cambios en el metabolismo de los triglicéridos.



