No es tan conocida entre la población como el colesterol LDL, o colesterol “malo”. Sin embargo, la influencia de la lipoproteína A (Lp(a)) en la enfermedad cardiovascular puede ser mayor. Cuando está por encima de los niveles considerados normales, produce más aterosclerosis y aumenta la probabilidad de infarto e ictus, además de facilitar la progresión de estenosis aórtica.
No es tan conocida entre la población como el colesterol LDL, o colesterol “malo”. Sin embargo, la influencia de la lipoproteína A (Lp(a)) en la enfermedad cardiovascular puede ser mayor. Cuando está por encima de los niveles considerados normales, produce más aterosclerosis y aumenta la probabilidad de infarto e ictus, además de facilitar la progresión de estenosis aórtica.
El doctor Juan Cosín Sales responde a 9 preguntas sobre ella.
1. ¿Qué es la lipoproteína A?
Es una partícula que transporta colesterol en sangre. Se parece al LDL, pero lleva un componente adicional, la apolipoproteína(a). Sus niveles dependen sobre todo de la genética, y no tanto de la dieta, el ejercicio o tratamientos farmacológicos. Sabemos que cuando está alta, actúa como marcador de riesgo cardiovascular, aumentando el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, ictus o estenosis aórtica.
2. ¿Qué ocurre cuando sus niveles están elevados?
En caso de estar por encima de los niveles recomendados resulta nociva porque combina efectos aterogénicos, inflamatorios y probablemente protrombóticos, es decir, favorece la aparición y crecimiento de la placa de ateroma y la formación de trombos que llevan al infarto e ictus. Por otra parte, facilita la progresión de la estenosis aórtica.
3. ¿Por qué no solía medirse?
Porque no forma parte del perfil lipídico estándar que solemos pedir, que incluye colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos. Además, durante muchos años no la hemos medido ya que no había tratamientos específicos disponibles y poco podíamos aportar a los pacientes si sabíamos que estaba elevada.
4. ¿Habría que medirla al menos una vez en la vida?
Sí, la debemos medir al menos una vez en adultos. Hay algunas circunstancias que pueden modificar sus niveles, como la menopausia en las mujeres, y por eso, en mujeres que la tengan en el límite alto, se debería volver a medir tras la menopausia. Sin embargo, es importante recalcar que el resultado se debe interpretar dentro del riesgo cardiovascular global, no de forma aislada.
5. ¿Cuánto puede aumentar el riesgo de infarto o ictus?
No hay una cifra única: depende del nivel de Lp(a), tensión arterial, diabetes mellitus, tabaco, LDL y antecedentes familiares.
Distintos documentos indican que con niveles ≥250 nmol/L o ≥100 mg/dL el riesgo cardiovascular puede llegar a duplicarse y el 5% de sujetos con niveles más altos, el riesgo de infarto puede ser de hasta 3 veces.
6. ¿Qué porcentaje de la población la tiene elevada?
La estimación habitual es que alrededor de 1 de cada 5 personas tiene Lp(a) elevada, lo que equivale aproximadamente al 20% de la población mundial, aunque varía por grupo étnico. Además, un 1% tendría niveles muy altos, por encima de 180 mg/dL.
7. ¿Se puede tratar si está muy elevada?
Hoy se puede actuar, aunque todavía no disponemos de un fármaco específico aprobado de uso general para bajar Lp(a). El abordaje actual es reducir agresivamente el riesgo cardiovascular global, controlando estrictamente el LDL, presión arterial, diabetes, tabaco, peso y sedentarismo.
En pacientes de muy alto riesgo, que hayan sufrido un evento previo (infarto, ictus…), los inhibidores de PCSK9 pueden ayudar al reducir LDL y algo la Lp(a). En casos muy seleccionados con enfermedad progresiva, puede considerarse aféresis de lipoproteínas, una técnica que permite la eliminación selectiva de lipoproteínas de baja densidad directamente de la sangre del paciente.
8. Si el LDL está normal, ¿sigue siendo significativa una Lp(a) elevada?
Sí, una Lp(a) elevada sigue siendo relevante aunque el LDL esté en valores aparentemente normales. La asociación con eventos cardiovasculares continúa incluso con LDL bajo. Esto significa que una persona con LDL “normal” puede tener un riesgo residual no captado por el perfil lipídico clásico. En la práctica, suele llevar a ser más estricto con LDL, tensión, diabetes, tabaco y otros factores modificables.
9. ¿Qué recomendaría a la población general y a quienes tienen antecedentes familiares?
A la población general adulta, pedir una medición de Lp(a) una vez en la vida, idealmente junto a un perfil lipídico. No hace falta repetirla a menudo si sale claramente baja o alta, porque suele ser bastante estable.
Con antecedentes familiares de infarto o ictus precoz, la medición es especialmente importante. Si sale alta, conviene valorar a familiares de primer grado y hacer prevención cardiovascular más intensa.
