La ergometría es una prueba que se realiza caminando sobre un tapiz rodante o pedaleando en una bicicleta estática de forma cada vez más intensa durante unos minutos mientras se monitoriza mediante el registro del electrocardiograma para ver cómo responde el corazón al esfuerzo. Te contamos en qué consiste.
¿Cuándo está indicada?
Como explica en este vídeo la doctora Mónica Delgado, del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, la ergometría o prueba de esfuerzo está indicada principalmente cuando se sospecha que puede haber falta de riego del corazón.
Gracias a esta prueba podemos conocer alteraciones cardiovasculares que solo se manifiestan ante el esfuerzo, algo que resulta esencial para detectar determinadas patologías que pueden pasarse por alto con otras pruebas que se realizan en situación basal, como el electrocardiograma.
Por eso es una de las principales técnicas para confirmar el diagnóstico de angina de pecho en pacientes con dolor torácico y sospecha de que tengan una obstrucción en una arteria coronaria. Es posible que exista un flujo normal de sangre al corazón si estamos en reposo, lo que probablemente dará como resultado un electrocardiograma normal. Sin embargo, al realizar un esfuerzo aumenta el trabajo del corazón y, con él, la necesidad de aporte de sangre. Si existe una obstrucción coronaria, se producirá un déficit de riego sanguíneo que provocará la aparición de angina de pecho o alteraciones en el electrocardiograma. De esa forma, la ergometría permite reproducir el comportamiento del corazón ante un esfuerzo, de una forma controlada, para poder efectuar un diagnóstico.
Igualmente puede mostrar la presencia o no de arritmias que aparecen con el esfuerzo. También puede ser útil para conocer el estado físico de una persona, por lo que puede recomendarse antes de una competición deportiva que requiera un esfuerzo intenso, como un maratón.
¿Cómo se realiza?
La prueba la realiza siempre un cardiólogo, que es quien interpreta los datos y síntomas que pueda presentar el paciente. Lo acompaña una enfermera que monitoriza al paciente colocando electrodos en su pecho y tomando la tensión. Esos electrodos se conectan a un monitor a través del que se visualiza en tiempo real el electrocardiograma, mostrando la actividad eléctrica del corazón durante el examen.
Una vez que comienza la prueba, el paciente inicia el ejercicio sobre la cinta o la bicicleta, al principio de forma suave y progresivamente con más intensidad: cada tres minutos el nivel de esfuerzo se incrementa para que el corazón se vaya acelerando. Además, durante la prueba, la presión arterial también se va controlando también cada tres minutos.
¿Cuánto dura?
La duración de la prueba depende de la capacidad física del paciente. “Se intenta que aguante lo máximo posible, pasando por distintas etapas. Cada tres minutos se va aumentando tanto la velocidad como la pendiente de la cinta. Una persona entrenada habrá terminado en 10-12 minutos, pero hay pacientes que no llegan a ese tiempo. Depende de la capacidad física de cada uno”, explica la doctora Mónica Delgado en el vídeo de la sección “Pruebas diagnósticas” del canal de YouTube de la Fundación Española del Corazón.
Tras la prueba, se mantiene al paciente monitorizado durante cinco minutos para recuperar la situación basal.
¿Necesita alguna preparación previa?
Para poder realizar la prueba es necesario que el paciente pueda montarse en la cinta o la bicicleta estática y, una vez en ellas, caminar o pedalear. Por lo demás, no son necesarios cuidados especiales previos ni posteriores a la ergometría o prueba de esfuerzo. No requiere ni hospitalización ni observación posterior.
Solo es recomendable que la persona que vaya a realizarla acuda al centro médico vestida de forma cómoda, con un zapato adecuado, evitando el uso de tacón para evitar la dificultad de caminar o pedalear por un tapiz rodante o sobre una bicicleta estática. Si el paciente tiene excesivo vello en el pecho, se rasura esa zona para poder colocar los electrodos correctamente.
¿Es segura?
La realización de esta prueba tiene un mínimo riesgo para el paciente, por eso se precisa firmar un consentimiento informado antes de su realización en el que informa de los mismos. Estos riesgos se mantienen controlados en todo momento por los profesionales médicos que le acompañan en la prueba, de forma que la información que puede derivarse de la ergometría o prueba de esfuerzo sea muy útil para el manejo posterior del paciente.



