La base vegetal para cuidar el corazón
La base vegetal para cuidar el corazón
Las verduras y hortalizas son un pilar fundamental de una alimentación saludable y desempeñan un papel clave en la prevención de la enfermedad cardiovascular. Un mayor consumo de estos alimentos se asocia con un menor riesgo de problemas del corazón gracias a su aporte de fibra, vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes.
Incluir verduras y hortalizas a diario es una de las recomendaciones más sencillas y efectivas para proteger la salud cardiovascular.
¿Por qué son tan importantes para el corazón?
Las verduras y hortalizas aportan muchos nutrientes con muy pocas calorías, lo que ayuda a mantener un peso saludable y a mejorar distintos factores de riesgo cardiovascular.
Su consumo habitual contribuye a:
- Controlar los niveles de colesterol.
- Regular la presión arterial.
- Reducir la inflamación.
- Proteger los vasos sanguíneos.
Además, su alto contenido en agua favorece la hidratación y su riqueza en fibra mejora la salud digestiva.
¿Qué aportan desde el punto de vista nutricional?
Las verduras y hortalizas presentan una composición muy variada, pero comparten algunas características comunes:
- Tienen una baja densidad calórica, por lo que son adecuadas para el consumo diario.
- Presentan un alto contenido en agua, que contribuye a la hidratación.
- Aportan hidratos de carbono en pequeñas cantidades y muy poca grasa.
- Son una fuente importante de fibra, tanto soluble como insoluble.
- Contienen numerosas vitaminas, como vitamina C, vitamina A y folatos.
- Aportan minerales esenciales, como potasio, calcio, magnesio y hierro.
- Son ricas en antioxidantes, que ayudan a proteger las células.
Gracias a esta combinación de nutrientes, las verduras y hortalizas tienen un efecto protector frente a enfermedades crónicas, especialmente las cardiovasculares.
¿Cuántas verduras y hortalizas se recomienda consumir?
La recomendación general es consumir entre 3 y 5 raciones al día, combinando distintos tipos y colores.
Como orientación práctica:
- Una ración equivale aproximadamente a 100 - 150 gramos.
- En el caso de las verduras de hoja, puede equivaler a dos puñados.
- En otras hortalizas, equivale al tamaño aproximado de un puño.
Variar las verduras a lo largo del día y de la semana permite aprovechar mejor todos sus nutrientes.

¿Cómo conservarlas para mantener su calidad?
Las verduras y hortalizas son alimentos frescos y, por ello, muy perecederos. En general, deben conservarse en el frigorífico a temperaturas bajas.
Una alternativa muy práctica son las verduras congeladas o en conserva, que:
- Mantienen gran parte de sus nutrientes.
- Son fáciles y rápidas de preparar.
- Permiten consumir verduras fuera de temporada.
Formas saludables de prepararlas
La manera de cocinar las verduras influye en su valor nutricional. Algunas recomendaciones sencillas son:
- Al vapor: una de las mejores opciones para conservar nutrientes.
- Cocidas: mejoran la digestibilidad. Es preferible añadirlas cuando el agua ya hierve y cortarlas en trozos grandes.
- A la plancha o al horno: utilizar poca cantidad de aceite.
- Crudas: cuando sea posible, para aprovechar al máximo vitaminas sensibles al calor.
Combinar distintas formas de preparación ayuda a hacerlas más atractivas y fáciles de consumir a diario.
Un mensaje clave para tu corazón
Cuantas más verduras y hortalizas haya en tu plato, mejor para tu corazón. Son alimentos sencillos, accesibles y llenos de beneficios que, consumidos a diario, contribuyen de forma decisiva a una alimentación cardiosaludable y a una mejor calidad de vida.
Bibliografía
- Fundación Española de la Nutrición. Informe “Frutas y Hortalizas” (2018).
- Requejo, A. M., Ortega, R. M., Aparicio, A., & López-Sobaler, A. M. El Rombo de la Alimentación. Departamento de Nutrición y Ciencia de los Alimentos, Facultad de Farmacia, Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2023.


