El pasado mes de junio fue el más cálido en Europa occidental desde que se tienen registros. Las predicciones dicen además que hay muchas probabilidades de que los próximos meses continúen con temperaturas más elevadas de lo habitual en estas fechas. Una situación que puede afectar a la salud cardiovascular si no se llevan a cabo medidas preventivas.
En circunstancias donde el organismo pierde más líquidos de lo habitual, como ocurre con las altas temperaturas debido al sudor, disminuye el volumen de líquidos del torrente circulatorio, a lo que se suma que el calor produce una vasodilatación de todo el sistema arterial, dilatando arterias y venas, lo que conduce a una circulación más lenta y a una bajada de la presión arterial. En resumen, el calor produce deshidratación, y ésta a su vez hemoconcentración, lo que favorece los accidentes tromboembólicos.
Por eso, como explicamos en el número 152 de la Revista de la Fundación Española del Corazón, las altas temperaturas pueden entrañar ciertos riesgos, especialmente en los pacientes cardiópatas con hipertensión arterial, cardiopatía isquémica o insuficiencia cardiaca. Y si están tomando medicamentos que dilatan las arterias, o diuréticos que hacen que se pierda líquido, pueden encontrarse más cansados y necesitar consulta médica.
Además de los efectos que el calor puede provocar en el organismo, el verano suele venir acompañado de cambios de rutinas que también pueden afectar a la salud cardiovascular. Los viajes y las comidas fuera de casa pueden influir negativamente en ella si no se toman ciertas precauciones. Incluso dormir y despertarse a horas más tardías pueden afectar a la adherencia al tratamiento farmacológico, olvidando tomar la medicación.
La buena noticia es que, si ponemos en práctica medidas preventivas, podemos disfrutar igualmente de un verano cardiosaludable a pesar de las altas temperaturas.
Vigilar la tensión
Dado que el calor puede producir bajadas de las cifras de presión arterial, lo ideal es que los pacientes en tratamiento para la hipertensión arterial se controlen la tensión arterial al menos dos veces a la semana, “y si se notan mareados, cansados o con la tensión arterial sistólica por debajo de 100mmHg, deben consultar con su médico de cabecera para un ajuste de la dosis de la medicación”, aconseja la doctora Luna Carrillo, cardióloga en el Hospital Universitario de Torrevieja y vocal de prevención cardiovascular del Grupo de Jóvenes Cardiólogos de la SEC.
Hidratación
Beber al menos 1,5 litros de agua al día, independientemente del resto de comidas y bebidas que ingiramos, es la recomendación general para disfrutar de un verano cardiosaludable. Además, “debemos evitar las bebidas alcohólicas, ya que contribuyen a la deshidratación y afectan negativamente a la salud cardiovascular. Otras bebidas como las carbonatadas contienen azúcares y pueden conllevar a la retención de líquidos. Por eso, lo ideal es beber agua”, explica la enfermera de Rehabilitación Cardiaca María José Sánchez.
Alimentación
Para proteger la salud cardiovascular en verano es conveniente continuar con la dieta mediterránea clásica, basada en frutas, verduras, legumbres, pescados y carnes blancas, aprovechando los alimentos de temporada. “Lo ideal es basarse en frutas y verduras de temporada, que además de más accesibles a la hora de llenar la cesta de la compra en el supermercado, harán que nuestros platos sean más apetecibles dado el calor del verano. La fruta va a ser el postre fundamental, aprovechando el consumo de melón y sandía, con alta cantidad de agua que va a mejorar nuestra hidratación”, recomienda la doctora Luna Carrillo. En cuanto a las comidas fuera de casa, “hay que intentar pedir siempre de primer plato ensalada y pescado de segundo plato, y para acabar fruta de temporada, evitando los dulces y postres procesados”, añade María José Sánchez.
Viajes
Se recomienda parar en los trayectos en coche cada 2 horas, para levantarse, hidratarse y estirar las piernas, lo que contribuye a la movilización que ayuda a la circulación de los miembros inferiores, evitando el riesgo de producir trombosis venosas. En viajes en tren o en avión también se recomienda caminar unos metros cada 2 horas para la activación muscular.
Medicación
Es imprescindible llevar toda la medicación preparada si nos vamos de viaje para que no haya pérdidas en la adherencia al tratamiento farmacológico aunque estemos de vacaciones. Además, es buena idea llevar un informe de salud al lugar de destino por si se precisa acudir a algún sistema sanitario, de forma que se disponga de los antecedentes y medicación del paciente.
Deporte
Como explica la doctora Luna Carrillo, el ejercicio es fundamental para la salud cardiovascular. Por eso es recomendable seguir practicándolo en verano pero evitando las horas centrales del día, de 12.00 a 16.00, por el riesgo de deshidratación. “También podemos intentar practicar deportes acuáticos que no podemos realizar en otras estaciones del año”, aconseja la enfermera María José Sánchez.

Siguiendo estos consejos, podremos disfrutar de un verano cardiosaludable a pesar de las elevadas temperaturas y los cambios de rutinas. ¡Felices vacaciones!



