La práctica regular de ejercicio físico, sumada a otros hábitos saludables como una alimentación basada en la dieta mediterránea, puede reducir los niveles de colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, y el riesgo cardiovascular. Así lo revelan estudios como el realizado por el Instituto de Investigación del Hospital del Mar y la Facultat de Medicina de la Universitat de Vic-Universitat Central de Catalunya, que concluye que media hora de ejercicio intenso diario conlleva una reducción de entre un 8 y un 10% de colesterol LDL oxidado.
Precisamente para concienciar a la población sobre cómo la práctica de ejercicio físico, entre otros factores, pueden reducir los niveles de colesterol malo y el riesgo cardiovascular nació la campaña Salvavidas, puesta en marcha por la Sociedad Española de Cardiología (SEC), la Fundación Española del Corazón (FEC), la Organización de Asociaciones de Pacientes de la FEC y la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA). La campaña recuerda que la práctica regular y moderada de ejercicio físico se asocia a un saludable perfil lipídico, y a un menor riesgo de arteriopatía coronaria y mortalidad cardiovascular.
Más de la mitad de los españoles adultos tienen niveles elevados de colesterol
Aunque según los resultados del estudio ENRICA más de la mitad de los adultos españoles, en concreto el 50,5%, tiene hipercolesterolemia, el 46,4% de ellos lo desconocen. Entre otras razones, porque no lo miden con asiduidad: una encuesta de la FEC durante su campaña “Protege tu corazón: no descuides tu colesterol”, realizada en 2021, detectó que 7 de cada 10 encuestados no se habían realizado ninguna revisión del colesterol en los meses previos.
Conocer nuestros niveles de colesterol, cuáles son los recomendados y qué ocurre cuando estos están demasiado elevados es fundamental para poder mantenerlo bajo control y prevenir enfermedades cardiovasculares como angina de pecho, infarto e ictus.
Qué es el colesterol
Como explica el artículo sobre el colesterol publicado en el número 156 de la Revista de la Fundación Española del Corazón, aunque con frecuencia se habla de distintos tipos de colesterol, en realidad lo que hay son distintos tipos de lipoproteínas que transportan el colesterol por la sangre con diferentes funciones, entre ellas producir membranas celulares y transportar energía. Estos indicadores indirectos del colesterol, es decir, las lipoproteínas que lo transportan por nuestro organismo, son los que miden los análisis de sangre habituales.
Una de ellas, el conocido como colesterol de baja densidad o LDL, es el principal causante de aterosclerosis cuando sus niveles son elevados. “Si hablamos del colesterol que hace más daño, que es el que produce aterosclerosis, hablaríamos de LDL, mientras que otra lipoproteína, el HDL, tiene como función ayudar a la eliminación del LDL”, aclara la doctora Almudena Castro Conde, cardióloga Jefa de Sección de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Universitario La Paz (Madrid).
Consecuencias de tener elevado el colesterol
Los profesionales sanitarios advierten de que tener elevados los niveles de colesterol puede tener graves consecuencias, ya que cada año mueren cerca de 120.000 personas en España por enfermedades cardiovasculares y el colesterol elevado es una de las principales causas, siendo corresponsable del 60% de las enfermedades del corazón. De hecho, tener niveles elevados de colesterol LDL es una de las causas más frecuentes en el desarrollo de la Enfermedad Vascular Aterosclerótica (EVA).
Niveles recomendados
Para saber si nuestros niveles de colesterol están poniendo en riesgo nuestra salud basta con un sencillo análisis de sangre. En él aparecerá la concentración de LDL en sangre, que para la población general -aquella que no tiene ninguna enfermedad cardiovascular-, se recomienda que esté por debajo de 115 mg/dL. Sin embargo, para una persona que haya tenido un infarto de miocardio, angina de pecho o ictus, la recomendación es que el LDL esté por debajo de 55 mg/dL.
Además, hay que tener en cuenta otros indicadores como los triglicéridos, unas partículas que sirven como depósito de energía tras su transporte por la sangre. Para que se produzca ese transporte, los triglicéridos se unen a las lipoproteínas, y al igual que ocurre con el LDL, unos niveles elevados de este tipo de partículas contribuyen a la formación de la aterosclerosis, además de aumentar la inflamación. Por eso se recomienda que esté por debajo de los 150 mg/dL.
Combatir el sedentarismo
Con la práctica de ejercicio físico contribuiremos a mantener a raya los citados indicadores combatiendo el sedentarismo, uno de los factores de riesgo cardiovascular más prevalentes en la población: según el último Eurobarómetro de la Comisión Europea, el 47% de los españoles no realiza ningún deporte o ejercicio físico.
Desde la Organización Mundial de la Salud recomiendan, al menos, 150 minutos de actividad física de intensidad moderada a la semana. Para lograrlo, estas recomendaciones pueden servir de orientación:
- Caminar al menos una hora al día. Según los expertos, el ejercicio físico más básico, y que aporta muchos beneficios, es caminar al menos una hora al día.
- Ejercicio aeróbico tres días a la semana. Si la forma física lo permite, lo ideal es hacer ejercicio aeróbico, como correr, montar en bicicleta, nadar o bailar, tres o cuatro días a la semana, en sesiones de 50 minutos.
- Ejercicios de tonificación muscular dos días a la semana. Los ejercicios de tonificación muscular también son muy beneficiosos. Especialmente si se enfocan en grupos musculares diferentes cada día.
- Escaleras en vez de ascensor. Además de la actividad deportiva, podemos aprovechar actividades cotidianas como subir las plantas del edificio de la oficina o de casa para hacerlo por las escaleras en lugar de coger el ascensor. Es un buen ejercicio que ponemos en práctica menos de lo que deberíamos. Si lo practicamos a diario, repercute positivamente en nuestra salud.
- Bajarse unas paradas antes en el transporte público. En caso de que usemos el transporte público, bajarse al menos una o dos paradas antes para poder caminar un tiempo hasta el punto de destino también es una buena opción.



