No solo ayudan a combatir los efectos de las altas temperaturas aportando hidratación al organismo. Las frutas y verduras también contribuyen a prevenir enfermedades cardiovasculares gracias a sus propiedades, que suman una larga lista de beneficios. Por eso son indispensables en la dieta diaria. Estas son las razones por las que consumir frutas y verduras es un placer cardiosaludable.
Ayudan a controlar la hipertensión
Según un reciente estudio publicado en The American Journal of Medicine, las dietas ricas en frutas y verduras ayudan a reducir la presión arterial al ser ricas en potasio y contrarrestar los efectos del sodio en el cuerpo. Además, el potasio ayuda a relajar las paredes de los vasos sanguíneos, lo que también puede ayudar a reducir la presión arterial.
Combaten la deshidratación
Algunas frutas y verduras, como el melón, el pomelo, las fresas, la sandía, el brócoli, la col, la coliflor, el apio, los pepinos, las berenjenas, la lechuga, la espinaca, el calabacín o el tomate contienen al menos un 90 % de agua, lo que aporta hidratación al organismo.
Contribuyen a favorecer el ritmo cardiaco
La alta concentración de potasio y magnesio en frutas y verduras ayudan a proteger contra los trastornos del ritmo cardíaco. También son ricas en nitratos, que contribuyen a dilatar los vasos sanguíneos y mejorar la circulación.
Ayudan a controlar el colesterol
Gracias a su acción sobre los ácidos biliares, la fibra, que la mayoría de frutas y verduras contienen en un alto porcentaje, favorece la acción de las enzimas digestivas y la absorción de las grasas, entre ellas el colesterol.
¿Qué frutas y verduras comer?
Sandía, melón, ciruela, lechuga, calabacín, pepino... Las opciones para disfrutar de frutas y verduras se multiplican durante el verano, lo que aumenta las posibilidades de incluirlas en nuestra alimentación de forma más variada y en su momento óptimo de consumo.
Los expertos recomiendan consumirlas a lo largo de todo el año, pero por su efecto refrescante e hidratante son especialmente apetecibles y beneficiosas durante la época estival. Y consumiéndolas a diario, estarás ayudando a prevenir la enfermedad cardiovascular.
En cuanto al tipo de frutas y verduras más beneficiosas, la respuesta de los expertos es que en la variedad está la clave. Los colores de las frutas y verduras proporcionan mucha información acerca de sus nutrientes y beneficios para la salud. Y es que esos distintos colores corresponden a combinaciones de diferentes nutrientes y fitoquímicos, cada uno de los cuales tiene propiedades específicas para la salud. Por eso, cuanto más variada sea nuestra cesta de la compra en lo que respecta a frutas y verduras, más completa será.
En época estival hay muchas opciones de frutas y verduras de temporada, que es la mejor opción ya que están en su mejor momento para el consumo.
Las frutas de temporada se cosechan en su punto óptimo de maduración, por lo que mantienen sus propiedades, incluyendo un mayor contenido de vitaminas, minerales y antioxidantes. Además, como maduran naturalmente, las frutas de temporada tienen un sabor más pronunciado.
Otro aspecto positivo es que, al no requerir procesos de cultivo especiales como invernaderos o transporte a larga distancia, las frutas de temporada suelen ser más asequibles.
En cuanto a cuáles son las que contienen mayor contenido de agua, algunos ejemplos son la sandía, el melón, el albaricoque, la ciruela, el melocotón, la pera, la cereza, la nectarina o las fresas.
Cómo conservarlas
Para conservarlas en un estado óptimo, estos son los consejos de los expertos:
- Guarda las frutas en un lugar fresco y seco recién compradas. En cuanto puedas al volver de la compra, coloca la fruta en un lugar fresco, alejado de la luz, ventilado y seco. Si se trata de fresas, arándanos, frambuesas, grosellas, moras o cerezas, a las que les afecta mucho el calor, puedes guardarlas en el frigorífico. También si son frutas y verduras de climas templados, como kiwis, nectarinas o uvas, siempre que las coloques en el lugar menos frío del frigorífico.
- Las verduras, en la nevera. Las verduras de hoja verde como las lechugas, espinacas, endivias o acelgas, se conservan mejor en la nevera en verano y no sufren daños si se colocan en el lugar más templado del frigorífico, en los cajones inferiores. No es recomendable lavarlas antes de almacenarlas, al igual que tampoco las frutas, porque la humedad acelera el proceso de deterioro.
- Si ya las has cortado, también en el frigorífico. Si ya se ha cortado o pelado una fruta o un vegetal, esa pieza hay que guardarla siempre en la nevera por seguridad alimentaria, sea sensible o no al frío.




