No solo es un gran placer. Dormir bien tiene efectos beneficiosos tanto para el cuerpo como para la mente, y eso repercute en nuestra salud cardiovascular. Junto a la alimentación, el sueño es la principal necesidad básica del ser humano. Y para cubrirla en las mejores condiciones, hace ya 200.000 años que el hombre prehistórico construyó los primeros colchones, hechos de hierba y cenizas, según publicaba la revista Science. El objetivo era el mismo que en la actualidad: poder descansar de forma confortable para que el organismo se recupere de la jornada diaria.
La comunidad sanitaria destaca estos 6 beneficios del sueño ren nuestro organismo:
Ayuda a mantener el peso
La falta de sueño hace que los adipocitos (células grasas) liberen menos leptina, la hormona supresora del apetito. El insomnio provoca, además, que el estómago libere más grelina (la hormona del apetito). Ambas acciones hacen que dormir poco se asocie a la obesidad.
Mejora la inmunidad
Nuestro sistema inmunitario emplea el tiempo de sueño para regenerarse, lo que le permite luchar eficazmente contra contra las toxinas y los gérmenes que de forma continua nos amenazan. La razón de que el buen sueño sea un aliado en este campo es que es en ese tiempo de descanso cuando nuestro cuerpo cumple con su función reparadora. Con un sistema inmunitario débil tenemos muchas menos posibilidades de superar con éxito las infecciones.
Protege el corazón
Según los expertos, la falta de descanso nocturno no solo se asocia a una mayor incidencia de sobrepeso, obesidad, hipertensión y niveles altos de colesterol y triglicéridos sino también al riesgo de que aparezca insuficiencia cardiaca, como indica el estudio Insomnia symptoms and incident heart failure: a population-based cohort study, publicado en European Heart Journal.
Beneficia a la salud emocional
Cuando dormimos, el cuerpo se relaja y eso facilita la producción de melanina y serotonina. Es otro de los beneficios del sueño, ya que estas hormonas contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) y nos ayudan a ser más felices, beneficiándonos emocionalmente. Cuidar la salud emocional es tan importante como cuidarnos físicamente. Por el contrario, la falta de sueño provoca una liberación aumentada y sostenida de las hormonas del estrés.
Mejora la memoria
Dormir fortalece las conexiones neuronales. Durante la fase REM del sueño, el hipocampo, el almacén de nuestra memoria, se restaura, transformando la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo. En la Universidad de Hafi (Israel) lo han corroborado con los resultados de un estudio que afirma que una siesta de 90 minutos a media tarde ayuda a fijar los recuerdos y la destreza.
Incrementa la creatividad
Cuando el cerebro está descansado y la producción de hormonas está equilibrada, la memoria funciona a la perfección. Eso fomenta que la imaginación sea más potente y nosotros, más creativos.
A pesar de que dormir bien reporta estos y otros beneficios, la realidad es que un tercio de la población tiene problemas para dormir. Así lo recoge la Encuesta de Salud de la Fundación Española del Corazón ESFEC 2021, en la que se analizó la prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular. Una de sus conclusiones es que la falta de sueño afecta en la actualidad al 36,2% de quienes residen en España.
Para que el descanso nocturno tenga una duración suficiente, sea reparador y aporte los beneficios del sueño citados, hay determinadas recomendaciones que pueden ayudarnos:
- Rutina de descanso. Procurar acostarse alrededor de la misma hora para acostumbrar al organismo a una rutina horaria ayuda a dormir bien. De esa forma, nos habituaremos a mantener los horarios de sueño recomendados.
- Cena ligera. Si cenamos de forma ligera al menos un par de horas antes de irnos a dormir, daremos al organismo el tiempo suficiente para digerir la comida, previniendo el reflujo ácido, la indigestión y facilitando que el cuerpo pueda entrar en un estado de sueño más profundo y reparador.
- Sin estimulantes por la noche. Productos estimulantes como el chocolate o el cacao poco antes de ir a la cama pueden alterar el sueño. Ocurre lo mismo con la teína y la cafeína. El alcohol también puede afectar a que el descanso se interrumpa o no sea reparador. Todos ellos interfieren con el ciclo natural del sueño, reduciendo la calidad del descanso.
- Ejercicio físico sí, pero no justo antes de dormir. Otra recomendación es practicar ejercicio de forma frecuente, pero evitando realizarlo a última hora del día, ya que eleva la temperatura de nuestro cuerpo y puede dificultar el sueño. El ejercicio intenso poco antes de ir a la cama puede aumentar la frecuencia cardiaca, la temperatura corporal y los niveles de cortisol, lo que mantiene el cuerpo alerta. Por el contrario, si se practica al menos dos horas antes de dormir, se facilita que el cuerpo se relaje y se prepare para el descanso.



